Didáctica del Ajedrez en el escolar inicial - Piaget y la estructuración del pensamiento

 

Si bien Piaget no fue un educador, y poca de su literatura estuvo dedicada a cuestiones pedagógicas, es indudable la impronta que ha dejado en el terreno de la educación y los criterios de estructuración de la enseñanza escolar. En lo que corresponde al nivel del desarrollo del pensamiento individual según éste resulta de un proceso de continua construcción con la idea de estadios o etapas sucesivas, proceso en el cual el estadio superior es consecuencia del desarrollo y despliegue del anterior, al tiempo que lo suprime, conservándolo como un aspecto de su propio funcionamiento. Es decir que cada etapa se forja sobre la posibilidad construida por la anterior y sienta las bases de la siguiente. Por lo tanto, para Piaget, el proceso de construcción de la inteligencia deberá ser estudiado como un proceso genético estructural desde el nacimiento del individuo, observando su desarrollo durante la niñez y la adolescencia.


Uno de los aspectos centrales de la psicología y epistemología genética es que, en lugar de privilegiar las representaciones o ideas lo va a hacer con las acciones efectuadas por los niños sobre los objetos de la realidad. Y va a concebir el proceso de desarrollo de los conocimientos como una construcción a partir de las acciones. Más específicamente, el conocimiento es una construcción adaptativa en la cual el organismo se adapta al medio apropiándose del mundo a través de su actividad sobre el mismo, y mientras lo transforma, se transforma a sí mismo en su posibilidad de conocerlo, creando hipótesis sobre los objetos de su mundo, y a los objetos estímulo del mundo que lo rodea les da significación de acuerdo a los instrumentos de conocimiento que posee.

El conocimiento es un proceso adaptativo, de construcción mediante la acción sobre la realidad, a partir de ciertos instrumentos con que el sujeto cuenta o que ha construido, y en el cual las ideas o representaciones sobre los objetos son una consecuencia de todo ese proceso constituyéndose a su vez en bagaje instrumental para el sujeto que conoce.

Esos instrumentos son los esquemas de acción. Un esquema de acción es una acción llevada a cabo sobre el mundo, o un conjunto de acciones llevadas a cabo sobre el mundo, de modo tal que esas acciones sean generalizables a distintas situaciones. De esa manera permiten al sujeto incorporar a los objetos a su propio funcionamiento. Esto es lo que se llama asimilación, y la asimilación es lo que produce en el sujeto la significación de la realidad. Por ejemplo, el acto de tomar un objeto con la mano en un bebé constituye un esquema de acción en el cual se coordinan esquemas relacionados con la visión, el tacto, la motricidad, etc. Al principio la conducta activa va a estar constituida por tanteos sucesivos hasta conseguir tomar el objeto. La misma experiencia que coordina esos esquemas, se puede constituir en un esquema que sirva de base instrumental para posteriores acciones.


La contrapartida complementaria de la asimilación es la acomodación, esto es, el organismo/mente, frente a la acción asimiladora sobre un determinado estímulo sufre transformaciones, es decir, se acomoda a ese estímulo u objeto. El sujeto se transforma como consecuencia de ese proceso de asimilación. Del equilibrio entre asimilación y acomodación surge un nuevo esquema.
Justamente, para Piaget, el proceso de evolución del niño y adolescente se define a partir de la idea de equilibrio y del desarrollo mental como una construcción continua.


Este proceso de equilibrio se desarrolla a partir de dos aspectos complementarios: por un lado una serie de estructuras variables que reflejarán la forma del pensamiento, y por otro lado la idea de un funcionamiento constante, definido por el pasaje de un nivel a otro en una sucesión de estadios.
Desde un punto de vista general se pueden describir en el desarrollo de la inteligencia tres grandes períodos:


1) sensorio motriz
2) egocéntrico
3) operatorio


En el primer período, el sensorio motriz, la forma del pensamiento está determinada predominantemente por la acción pura del sujeto sobre los objetos de la realidad exterior, a partir de los instrumentos provistos por los sentidos  y los movimientos elementales bajo la forma de acciones reflejas y tendencias instintivas. Posteriormente la coordinación de los esquemas perceptivos y reflejos permite la configuración de hábitos motores así como las primeras percepciones organizadas, el esquema definido es el de la memoria práctica.

 

El segundo gran período es el de la inteligencia intuitiva ó egocéntrica y es en el que aparece el lenguaje como forma de relación con la realidad y como instrumento esencial de adaptación. Una vez que el sujeto está en condiciones de conocer al objeto a partir de la acción motriz “en presencia” la función semiótica y el lenguaje van a determinar la forma de relación con la realidad objetiva y van a permitir representarla en ausencia.

 

El tercer período se denomina período de las operaciones. Se pueden separar a su vez dos subperíodos: operatorio concreto y operatorio formal ó lógico. En este período el sujeto ya está en condiciones de realizar una representación del objeto en ausencia del mismo y como consecuencia de esa producción se puede representar a sí mismo como sujeto que se vincula con otros sujetos. Este período de las operaciones se caracteriza por la construcción de las nociones o esquemas de conservación condición necesaria de las transformaciones operatorias.

 

El pensamiento del niño de cuatro y cinco años


Nos encontramos con niños que fundamentalmente están atravesando lo que Piaget ha llamado el período de pensamiento egocéntrico. Se trata de niños que en general han ingresado en el universo simbólico posibilitado por el lenguaje y la función y por lo tanto el marco de referencia para significar la realidad es  a) “su propio punto de vista”, a partir de la coordinación y equilibración de los esquemas sensorio motrices éstos son utilizados como recursos actuales para asimilar la realidad exterior y significarla desde la fantasía, el juego, el lenguaje b) el pensamiento intuitivo, a partir del cual el niño imita las acciones reales mediante experiencias mentales imaginadas. Una de las características de esta edad es la construcción de la realidad a través del juego. Desde el momento en que el niño ingresa en el universo del lenguaje lo hace, de alguna forma, en el mundo de los adultos, cuyos intereses y reglas le son aún exteriores, pero de los cuales ya no puede sustraerse. Por lo tanto el juego, desde su diferentes formas, pasa a ser la forma de asimilar lo real al yo “sin coacciones ni sanciones: tal es el juego, que transforma lo real por asimilación más o menos pura, a las necesidades del yo”.
Desde este punto de vista nos encontramos con niños con esquemas sensorio motrices ya consolidados, incorporados al lenguaje, en pleno período de juego simbólico y juego de reglas. Teniendo en cuenta la progresión de estadios psicogenéticos se trata de niños preoperatorio/egocéntricos
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Ajedrez en el Nivel Inicial

Abordando la enseñanza del Ajedrez en el Nivel Inicial en salas de cuatro y cinco años se  ha debido diseñar  una didáctica que pudiera vincular al juego de ajedrez con las capacidades y recursos de niños en edad “preescolar”. Indudablemente que los aportes de la epistemología y psicología genéticas han debido dejar su impronta en esta producción, de la misma manera en que lo ha hecho en la didáctica en general.


Los objetivos básicos plantean estimular el interés por un juego que cuenta con una indudable valoración social que podrán desarrollar durante la educación primaria, se tiene un interés especial por utilizar al juego de ajedrez como un instrumento a partir del cual realizar experiencias de enriquecimiento de las capacidades cognoscitivas y creativas de los niños, referidas al cálculo, espacio y tiempo, anticipación, clasificación, estructuras matriciales, memoria, anticipación, y también el desarrollo de estructuras de regulación grupal y social bajo la forma de reglas de juego y reglas de cortesía, lectoescritura, etc.

 

Se podría decir que el programa de trabajo de enseñanza del ajedrez en este nivel está determinado por algunos ejes básicos y esenciales: el espacio real vivenciado y la noción de espacio implicada en el juego, el contenido ficcional encerrado en determinados aspectos del juego, las reglas propiamente dichas. Estos ejes no se diferencian demasiado de los que dirigen seguramente la enseñanza del ajedrez con niños de nivel educativo primario. Lo que seguramente puede presentarse como particularidad tendrá que ver con ciertos modos de abordaje, los instrumentos y recursos didácticos para presentarlos, y la intensidad de la experiencia de construcción del espacio del tablero como fundamento del trabajo posterior. Estos ejes didácticos tratan de ser presentados a los niños como recursos instrumentales como posibilitadores de la acción creativa a partir de los esquemas y estructuras de conocimiento propias de la edad (en general se trata de niños en pleno período preoperatorio egocéntrico con esquemas sensorio motores de acción bien consolidados y la novedad de la significación de la realidad a partir de las representaciones y el juego) y las llamadas competencias o saberes previos (conocimiento sobre juegos simples, inicio de la expresividad gráfica, juegos dramáticos y simbólicos).


Algunas de las actividades que se presentan a los niños:


· Indagación sobre conocimientos previos sobre juegos simples y el ajedrez.
· Presentación de cuentos e historias acerca del juego, sus personajes, orígenes.
· Muestra de los elementos del tablero. Experiencia de los alumnos con ese material.
· Experiencia de “ajedrez viviente”, primero sobre el espacio del tablero de piso para reconocer y hacer experiencia corporal de sus elementos (casillas, líneas, columnas y

diagonales), luego a partir del rol y movimiento de las piezas, relación entre piezas, etc.
· Experiencia gráfica sobre cuadros matriciales de 8x8 casillas.
· Construcción de tableros y piezas a partir de diversos materiales (papel, materiales descartables, etc.), sobre plano y volumen.
· Creación de cuentos a partir de lo que van conociendo del juego.
· Identificación de las casillas del tablero a partir de las coordenadas de letras y números.

· Movimiento de piezas en tablero de piso.
· Recorrido de piezas en tablero.
· Movimiento de piezas por referencia al espacio del tablero y sus elementos. Composiciones de movimientos.
· Partida grupal con capturas calificadas con el valor de las piezas. Suma final de valores para determinar ganador.
· Presentación del objetivo del juego: la idea de jaque, jaque mate, el significado de las palabras jaque y mate.

· Presentación de aspectos relacionados con la historia del juego: el chaturanga, los cambios (“evolución”) de algunas piezas a lo largo de la historia (elefante-alfil).


Estas son solamente algunas de las actividades que se desarrollan a lo largo del programa de trabajo en las salas. Hay un interés especial por las experiencias de construcción del espacio del tablero por referencia al espacio real, que ya es conocido: el niño comienza a hacer experiencia y a conocer el espacio real desde que nace; el gran logro del período sensorio motor lo constituye el grupo práctico de los desplazamientos desde el propio punto de vista, desde la relación entre los objetos, relatividad de las posiciones del objeto en función de diferentes puntos de referencia, representación, relaciones espaciales en los desplazamientos, orientación en el espacio, localización de puntos de referencia, consideración de distancias, representación del espacio real como espacio vivenciado.

 

Al inicio es bastante difícil entrar en aspectos formales del juego; sólo llegamos al despliegue del movimiento de algunas piezas, luego es posible llegar a desplegar los aspectos más formales previstos en la iniciación al juego, pero previa o solidariamente cobra gran importancia toda referencia a elementos simbólicos relacionados con el ajedrez, logrando interesantes síntesis en la elaboración grupal de cuentos e historias con elementos ajedrecísticos.

La coordinación de las construcciones alrededor de lo que podríamos llamar los “esquemas” ó variables espaciales del juego y las variables simbólicas preparan el terreno para el abordaje de los contenidos más formales del juego de ajedrez, en tanto hacen referencia a un “universo” de reglas que lo determina o enmarca. En este aspecto desarrollar la actividad lúdica de quienes presentan el juego y los niños es de fundamental importancia para desarrollar un proceso de conocimiento integral asociado a las distintas etapas del pensamiento.

 

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