Observa cuidadosamente los movimientos de tu oponente. ¿Cuáles piezas desarrolla y cuáles lados del tablero prefiere? Si fueras él, ¿qué clase de estrategia de largo plazo planificarías? Una vez que hayas dominado los conceptos básicos de tu propia jugada, tienes que adaptarte constantemente a tu oponente. Si se está conteniendo, organizando sus piezas cerca de su lado para un ataque, pregúntate cuál es su objetivo final. ¿Hay formas en las que puedas interrumpir o suspender su plan? ¿Tiene la ventaja y debes ceder terreno y defender algunas unidades para evitar una pérdida grave de material o puedes poner un poco de presión sobre él?

 

Conoce cuándo cambiar piezas. Cambiar piezas es obvio cuando terminarás con la ventaja material, como ceder a un caballo para obtener a la reina de tu oponente, pero es mucho más complicado cuando cambias piezas similares. En general, no debes cambiar piezas en las siguientes circunstancias:

Cuando tengas la ventaja en posición, control del centro y desarrollo. Mientras menos piezas haya en el tablero en total, tendrás una menor ventaja y será más fácil que tu oponente se defienda contra ti.

Cuando tu oponente esté apretado o atascado en una esquina. Cuando lo tienes encerrado, es más difícil para él moverse o maniobrar muchas piezas, pero una menor cantidad de piezas puede sacarlo del atasco y liberarlo otra vez.

Cuando tengas menos piezas que tu oponente. Si tienes más piezas y las ventajas son por lo demás similares, empieza a capturar piezas. Así abrirás más caminos de ataque.

Cuando duplicarías tus peones. Un peón duplicado es cuando tienes un peón en frente de otro. Esto hace que ambos sean mucho menos útiles y obstruye tu lado del tablero. Sin embargo, si puedes hacer que tu oponente duplique peones como un efecto secundario de un trueque parejo, este podría ser un movimiento útil.

 

Desarrolla de 5 a 6 movimientos por adelantado cada vez. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero tienes que pensar a largo plazo a fin de ganar partidas de ajedrez con regularidad. Cada pieza debe moverse con tres objetivos comunes en mente. Si mantienes estos puntos en mente, encontrarás que puedes comenzar fácilmente a improvisar planes de movimientos múltiples para ganar el juego.

Desarrolla múltiples piezas (torres, caballos, alfiles, la reina) a una etapa temprana y a menudo. Sácalas de sus espacios iniciales para abrir tus opciones.

Controla el centro. El centro del tablero es donde se lleva a cabo la acción.

Protege al rey. Puedes tener la mejor ofensiva del mundo, pero dejar a tu rey desprotegido es una forma infalible de perder al último minuto.

 

Retén tu ventaja hasta que puedas sacarle el mayor provecho en lugar de apresurarte. El ajedrez tiene relación con el impulso y, si lo tienes, tienes que conservarlo. Si tu oponente está simplemente reaccionando a ti, moviendo piezas fuera del camino con frecuencia y sin poder montar ningún ataque, tómate tu tiempo y ve eliminándolo. Recuerda: puedes ganar un combate y de todas formas perder el juego. No avances si vas a dejarte vulnerable a un contraataque. En cambio, acaba con sus piezas defensoras una a una, toma el control completo del centro del tablero y espera a golpear a tu oponente hasta que realmente le duela.

 

Aprende a clavar piezas. Clavar es cuando atrapas a una pieza o la tomas de rehén, evitando que tu oponente la use sin que pierda la pieza. Esta clase pasiva de guerra es una gran forma de controlar el juego y te ayudará a dominar a tus oponentes. Para hacerlo, observa a dónde puede moverse una pieza. Generalmente, las piezas con opciones limitadas son tu mejor opción. Luego, en lugar de atacar, posiciona tu pieza de forma que podría capturar a la otra pieza independientemente de a dónde se mueva, haciendo que la pieza se vuelva inútil durante un periodo de tiempo.

Tomar rehenes es cuando le das a tu oponente la oportunidad de capturar tu pieza. El único truco es saber que puedes capturar a su pieza enseguida. Tu oponente puede capturar tu pieza o no; lo importante es que estás en control.

 

Evalúa cada movimiento objetivamente. Tienes que observar todo el tablero, evaluando cada movimiento posible que tengas. No hagas un movimiento solo porque tengas que hacerlo. En cambio, tómate el tiempo de buscar el mejor movimiento posible en cada turno. Lo que hace que un movimiento sea bueno depende estrictamente del contexto, pero hay algunas preguntas que puedes hacerte antes de cada movimiento para ver si es el adecuado:

¿Estoy más seguro de lo que estaba antes?

¿Voy a exponer esta pieza, el rey u otra pieza importante?

¿El enemigo puede poner mi pieza en peligro rápidamente, haciéndome retroceder y "perder" un turno?

¿Este movimiento pone al enemigo bajo presión para reaccionar a mí?

Captura las piezas de tu oponente como una unidad. Debes mantener el control del centro pero también debes atacar como una unidad. Tus piezas son como las partes de una orquesta: cada una sirve un único propósito pero funcionan mejor juntas. Al eliminar las piezas de tu oponente, tienes una mayor oportunidad de poner a su rey en jaque sin una pieza tras la cual esconderse y, al hacerlo con 2 a 3 unidades como respaldo, te aseguras de conservar la ventaja en cuanto al material.

Protege a tu reina en todo momento con un alfil o una torre. La reina es la pieza más poderosa en el tablero por algo y rara vez hay momentos adecuados para cambiarla por la pieza de un oponente, incluso por su reina. La reina es tu atacante más versátil y tiene que usarse como tal.

 

Siempre protege y respalda a la reina, ya que la mayoría de los jugadores sacrificará prácticamente cualquier pieza (aparte de su propia reina) para capturarla.

Las reinas solo alcanzan su potencial completo con respaldo. La mayoría de los jugadores observan instintivamente a las reinas de sus oponentes, así que usa la tuya para forzar a las piezas hacia la línea de tus torres, alfiles y caballos.

 

No cerques a tus alfiles con tus peones. Los alfiles atacan desde un largo alcance y es fundamental usar los dos para controlar el tablero, sobre todo en etapas tempranas del juego. Hay muchas estrategias de apertura que puedes aprender, pero el objetivo general es abrir rápidamente un espacio para que tus piezas de mayor valor se muevan con libertad.

 

Mover tus peones ya sea a D4 o D5 o a E4 o E5 abre un espacio para que tus alfiles se muevan y te ayuda a apoderarte de los recuadros centrales. Saca a los alfiles pronto y usa su largo alcance a tu favor mientras desarrollas a la torre y a la reina.